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MENSAJE

ALUMBRADO URBANO CONTEMPORÁNEO ENTRE EFICIENCIA Y SOSTENIBILIDAD

El alumbrado público actual debe responder a los criterios de flexibilidad, dinamismo y ahorro energético. Una ayuda importante puede venir de la tecnología IoT, que permite la gestión inteligente de los dispositivos.


Los sistemas de iluminación para ambientes exteriores requieren niveles de calidad superiores a los de la iluminación interior, especialmente en lo que se refiere a los productos instalados. Las razones se deben principalmente a las condiciones ambientales. La corrosión, el deterioro y los daños causados ​​por los agentes atmosféricos - lluvia, nieve, hielo, viento, temperaturas altas y bajas y la contaminación ambiental – ponen severamente a prueba todos los componentes del sistema a largo plazo, especialmente las luminarias. También existe la necesidad de garantizar la seguridad de las personas y la protección de las propiedades en lugares abiertos al público día y noche, que siempre son más difíciles de controlar que en la mayoría de los ambientes de interior.
 

LIMITACIÓN DEL CONSUMO DE ENERGÍA

La operación y mantenimiento de los sistemas en exteriores también plantea mayores desafíos. Los costes del consumo de electricidad deben ser estimados ya durante la fase de diseño, teniendo en cuenta el consumo total de energía de las luminarias y el número de horas diarias de encendido. Tres factores principales determinan el control y limitación de estos costes: la eficacia luminosa de las luminarias y sus sistemas de alimentación; los lúmenes de salida proporcionados por la óptica de la luminaria; y el nivel de iluminación superficial necesaria, que debe estar en conformidad con la normativa vigente. Es bien sabido que las actuales fuentes de luz de tecnología optoelectrónica (LED) ofrecen altos valores de eficiencia (superiores a 120 lm/W) con una excelente calidad cromática. Además, el menor tamaño de los LED ha aumentado la eficacia luminosa de la óptica: se pierde menos luz en la óptica de la luminaria.
 

TRABAJOS DE MANTENIMIENTO

Las autoridades públicas y las empresas de servicios energéticos que operan los sistemas de iluminación prestan especial atención a los trabajos de mantenimiento. Equivale a una partida de gasto corriente que debe evaluarse junto con los costes de compra de las luminarias. Con demasiada frecuencia, un producto que se ofrece a buen precio, una vez instalado y funcionando necesita un mantenimiento frecuente, con gastos adicionales para la sustitución de componentes defectuosos. Una consideración importante es que los trabajos de mantenimiento deben ser siempre realizados por personal especializado, debidamente capacitado e instruido para realizar operaciones críticas de manera profesional, rápida y con respeto a la salud y la seguridad. Para trabajar de manera eficiente, estos operarios deben estar equipados con las herramientas, medios y medios adecuados. Muy a menudo, las luminarias se instalan a varios metros del suelo, en mástiles, estructuras, paredes o techos. En ocasiones, las labores de mantenimiento se complican debido a las circunstancias del lugar donde están instaladas las luminarias, como por ejemplo centros urbanos históricos o turísticos muy concurridos, o calles y plazas con mucho tráfico. En estos casos, la mejor solución es reducir al mínimo las operaciones de mantenimiento periódico, minimizando también las reparaciones urgentes. Esto obliga a que la vida útil media de las luminarias y fuentes de alimentación sea una consideración de suma importancia, para permitir largos intervalos entre los reemplazos programados. Una mayor calidad de producto muy frecuentemente resulta ser la mejor forma de inversión.
 

SMART LIGHTING

En lo que respecta a la gestión de los sistemas, la innovación más importante de los últimos años es la iluminación inteligente (Smart lighting); una de las consecuencias más prometedoras de la tecnología conocida como “IoT”, o “Internet de las cosas”, término acuñado en 1999 por Kevin Ashton, investigador del MIT (Massachusetts Institute of Technology). Por “cosas” debemos entender las realidades tangibles: objetos, materiales, herramientas, equipos, teléfonos móviles, modos de transporte y diversos tipos de dispositivos, que se comunican entre sí a través de una red e interactúan intercambiando señales y datos para permitir la gestión inteligente del sistema. Puede que no todo el mundo se haya dado cuenta, pero ya vivimos en un mundo inalámbrico e interconectado; por ejemplo, los contadores de luz y gas que trasmiten los datos de consumo, las cámaras de video vigilancia, los ascensores y los repartidores de costes en los sistemas de calefacción. Se aprecia claramente la gran simplificación y cambio radical en el uso de los sistemas. Lo único que queda son las líneas eléctricas que alimentan las fuentes de luz.
 

SISTEMAS DE ILUMINACIÓN COMO REDES DE COMUNICACIÓN

El sector de la luminotecnia ofrece la gran ventaja de contar siempre con una configuración de sistema de red. Por ejemplo, la iluminación de calles, caminos y plazas se logra con conjuntos de luminarias interconectadas, normalmente instaladas en farolas y distribuidas en forma de red en zonas urbanas y extraurbanas. “Farola inteligente” es el término utilizado para un elemento que ha evolucionado hasta convertirse en un nodo de red, equipado con dispositivos que recopilan, distribuyen e intercambian información con otras farolas, con usuarios y con gestores de la instalación. En términos prácticos, por poner algunos ejemplos, la iluminación puede encenderse, apagarse y ajustarse automáticamente para adaptarse al volumen de tráfico, la presencia de personas en los pasos de peatones y las condiciones meteorológicas. El sistema inalámbrico también puede diagnosticar el estado de funcionamiento de las luminarias, con evidentes ventajas para los gestores.

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